Educación espresso al primer grado

Las ideas que se meten en las cabezas de los niños.

Un día, de la nada, Camilo le dijo a su tío, “Mañana puedes estar en mi colegio a las 7 de la mañana. La profe ya dijo que sí.”

“¿Sí a qué?”

El sobrinito en primer grado había tomado la iniciativa de organizar una charla educativa para su aula. Le invitó a su tío — mi esposo, el experto de la familia en café — a hablar sobre café.

IMG_5920

Casi brincaron de sus sillas de la emoción al escuchar la historia (bien sea mito, leyenda o verdad) del pastorcito africano y sus cabras cargadas de cafeína.

¿Y por qué se pusieron tan alegres y activos las cabras después de comer esos fruticos rojos?

Seguro que quisieron cabriolar también, pero solo agitaron sus brazos energéticamente para gritar la respuesta.

¡¡¡POR LA CAFEINA!!!

¿Y qué es lo que les daba a las cabras la cafeína?

¡¡¡ENERGIA!!!

Sí, claro está. No podría ser más preciso pedir una muestra de energía de unos niños de seis años.

Y sin ninguna dosis matutina de café. Desayunaron arepa, huevo, una papa cocida, Kellog’s.

Para canalizar esa energía pura, dividimos los 30 niños en los grupos Café con Leche, Café Granizado, Cappuccino y Tinto para hacer unas carreras a la pizarra, agarrar una bolita roja (ojo que no podían coger la verde) de los 4 arbolitos de café dibujados y contestar preguntas sobre lo que aprendieron en la charla.

IMG_5932

La niña quien se acertó dos veces nos contó que a su mamá le gusta mucho el café: “Mi mamá va a Juan Valdez en la mañana, en la tarde…y en la noche.”

IMG_5924

Empezando por esa aula de jóvenes informados y apasionados por el café, ojalá que la nueva generación de consumidores colombianos de café exijan la calidad que se merecen: granos locales, recién molidos, nada de ese polvo instantáneo en vasitos plásticos.

IMG_5935

Y ahora la pobre profe va a tener que lidiar con ofertas de “¿Mi hermano es mecánico, puede venir también?”

Real deal Juan Valdez

Last weekend was ExpoEspeciales, the specialty coffee fair in Bogotá, Colombia. Everybody in every step of the supply chain—coffee growers, cuppers, exporters, importers, baristas—embraced each other, embraced their insignia, for a group photo with Juan Valdez.

When he’s in character, he’s Juan Valdez. But even after taking off the poncho, sombrero, carriel, or mulero (the moustache stays on), he’s still a coffee grower through and through.

Carlos Castañeda Ceballos grew up on a coffee farm in Andes, the coffee capital of the southwest region of Antioquia, Colombia. Along with his ten brothers, he’s a third-generation coffee grower.

We got an extra squeeze and squinty-eyed smile when my husband said “Hey, Carlos, we used to live in Jardín, right next to Andes”.

ExpoEspeciales 2015

The winding road from Andes to Jardín seemed to get prettier as we climbed in elevation, circled past the rushing mountain streams, over stone bridges, flanked by cheerfully painted colonial farmhouses set against the verdant backdrop of fields of coffee.

From sun up to sun down, Monday through Saturday, a farmer works the farm. Sunday is market day, a commercial frenzy of unloading bursting sacks of coffee then hoisting back up bulging sacks of groceries on the roofs of Willys, the sturdy jeeps that service even the most remote rural areas. It’s a chance to sit back and sip a beer in the plaza, join in the fun of town life for a few brief hours.

That’s exactly what Carlos Castañeda was doing when he was discovered. To be a believable Juan Valdez he didn’t have to act any differently than a normal coffee farmer. I like that the Federación Nacional de Cafeteros sent out scouts to the villages, rather than have casting calls in major cities.

In the city of Medellín, our current home and last year’s venue for ExpoEspeciales, Daniel met Juan Valdez for the first time.

ExpoEspeciales 2014

Carlos Sánchez was the first face for the brand Juan Valdez. From 1983 to 2006, he worked the image at an international level until his presence symbolized the coffee industry, and even Colombia itself. He interpreted the character well because he was an actor by profession. It seemed unthinkable that he could be replaced.

In representation of small-scale coffee farmers, it’s appropriate that an actual coffee grower represents Juan Valdez. Your coffee doesn’t come from behind a camera, bright lights, and a film crew.

Colombian coffee is picked by hand, and it’s an honor to shake the hand of an authentic coffee picker: Carlos Castañeda, the real deal Juan Valdez.

We’ve been known to cuddle up next to Conchita too.

Avenida Jardín in Medellín

Bonna es bueno en Bonn

“Estoy apasionado por el café.”

Muy bien. Pero, ¿apasionado cómo?

¿Te provoca, acaso, un desbordamiento de ira? (quizá si se acabó tu pedido favorito)

¿Brincas del júbilo? (bueno, por la cafeína puede ser)

Se supone que estar apasionado por algo trata de solamente las pasiones claras, no oscuras.

Me alegra apostar que, efectivamente, un barista puede decir, “me apasiona el café”, y estar impulsado por puros motivos positivos.

Ivonne Bordelois, en su libro Etimología de las Pasiones, traza la alegría a través de las raíces de las lenguas.

Alegría, en antiguo germánico, es <gahi>. Esta palabra también está relacionado con “lo impulsivo y repentino”, que vincula el significado transcendental de alegría con velocidad (alacritas en latín, alegría en español).

Entonces, para los alemanes, la alegría tiene que ver con lo que nos estimula, nos acelera, con lo que hace girar el mundo de trabajadores en oficinas alrededor de las 10 am. Bendito café.

Gahi.

Café.

Son pequeños saltos entre consonantes sonoramente parecidos y con significados similares:

De la G a la C, como en agrio y acrimonia

(ácido, la característica de café bueno)

De la H a la F, como de la raíz indoeuropea *leubh (amar, desear) proviene el anglosajón lioef (querido)

(Liebe, en alemán, love en inglés)

Gahi                Alegría            Amor

Café                Café                Ácido

¿Y dónde esta la cerveza?

German Chancellor Angela Merkel and Nestle CEO Paul Bulcke Source: http://eatocracy.cnn.com/2013/08/26/coffee-klatsch-657/
German Chancellor Angela Merkel and Nestle CEO Paul Bulcke
Source: http://eatocracy.cnn.com/2013/08/26/coffee-klatsch-657/

Resulta que los alemanes modernos están más apasionados por el consumo del café, ese granito escondido en una roja cereza, que la cerveza.

“Germans drinking 149 liters of coffee per person on average last year – exceeding quantities of water or beer by far.”

The German Coffee Association: Traditional roots, but modern topics with a future orientated view.

Según ellos, regresamos a las raíces tradicionales para entender el consumo actual de café en Alemania.

La ciudad de Bonn, la segunda en importancia política, fue la primera fundada en el país. Fueron los Romanos que llegaron y vieron que todo estaba bien, así que al asentamiento pusieron el nombre latín Bonna.

Del latín <bonulu> viene el español bueno.

Y hablando de migraciones y movimiento de bienes, de Etiopia viene el café que consumimos hoy en día. Curiosamente, en su país original no lo llama <café> ni ningún derivado parecido. En Etiopia, café es Bonna.

Bonna por lo bueno.

I heart Etymology

To make an “I heart Entomology” shirt

just slap a bug on the back.

For an “I heart Etymology” shirt

people’d be breathing down my neck

to read the fine print

of all the footnotes.

(That’s why we don’t go out in public much.)

But for the love of language

and in pursuit of education

I’d rather take scuffed heels

from word hustlers on the streets.

Reading Rainbow
Reading Rainbow